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PRIMAVERA (OSTARA)

20 de marzo a las 05,14h.

El equinoccio de primavera es el equilibrio entre la Luz y la Oscuridad. Atrás quedan los cortos días invernales, el frío que nos llevaba a recogernos en nuestros hogares, la nieve que cubría nuestros campos. Ahora es el momento en el cual los días ya son más largos, bajo la luz del sol. Del seno de la Madre Tierra han renacido las pequeñas flores que pueblan nuestros bosques. Es un momento de alegría y de festividad. Sin la primavera, la belleza del amor de los Dioses no existiría. Ella es la muestra de que su unión ha germinado. El nombre de Ostara proviene de Eoestre, Diosa Sajona de la Primavera a la cual se la representaba con un conejo, símbolo de la fertilidad y la prosperidad. (La podemos ver en la reina de oros del Tarot Raider).

Una fiesta llena de alegría y de felicidad. Una fiesta donde los colores son importantes, donde podemos adornar con huevos nuestro altar, huevos que son el símbolo de la fertilidad, promesa de una cosecha abundante. Y también podemos poner un conejo de chocolate como símbolo de la Diosa. (De hecho las monas de Pascua, que se celebra la primera luna llena después del equinoccio de primavera provienen de esta antigua tradición).

Seguir el ciclo de la vida nos lleva a celebrar con plenitud esta festividad tan importante en los países más meridionales. La antigua simbología del fuego sigue presente en muchas festividades arraigadas, donde la purificación que nos brinda y su simbología como Llama Sagrada han llegado hasta nuestros días. Lejos quedan los verdaderos significados que en su esencia tenían la celebración de las fallas, o de los “balls de diables.” Nuestros antepasados daban la bienvenida a la primavera con grandes fuegos, alejando mediante su fuerza los espíritus malignos y dejando que el agua de las lluvias primaverales vertiera toda su frescura sobre las tierras plantadas, permitiendo de esta manera que la fertilidad se manifestara por doquier. Era el momento de danzar en honor a la vida que renacía, después de que el frío había mantenido dormida a la Madre Tierra.

La festividad de la Primavera nos traslada a mundos de color y de luz. Es le momento de dejarnos llevar por la belleza incipiente que se muestra a lo largo y ancho de nuestras tierras, es el momento de volver nuestros ojos hacia la Madre y agradecerlo todas las prosperidades que su amor, que su unión con el Astado nos generan a todos. La vida sigue su ciclo, y aquí despertamos, con un largo bostezo, para abrirnos plenamente a crecer, a renacer, a vivir en plenitud con la ayuda de los Dioses. Los seres humanos hemos perdido el poder de sorprendernos, pero realmente es increíble ver, como de un día a otro, una flor se abre, una tímida violeta muestra su belleza entre la hierba. La magia del amor empieza, una vez mas, a dar sus frutos y nosotros estamos ahí, testigos privilegiados de que la vida es hermosa, de que seguir sus ciclos, trabajar en armonía con las fuerzas de la naturaleza y vivir con plenitud los instantes nos ayudan a progresar, tanto física como espiritualmente, enseñándonos que la felicidad se encuentra en actos tan simples como la tranquilidad del agua al caer del cielo o la rosa que abre sus pétalos bajo el cálido sol primaveral.

Demos la bienvenida a la Doncella de la Primavera como se merece, abriendo nuestros corazones, nuestras mentes, nuestros chacras, nuestros sentidos a toda la fuerza de la vida que se emana en nuestro entorno. Siendo uno con la energía que impregna el aire en nuestro entorno y dejándonos llevar más allá de la realidad tangible, al mundo donde las percepciones de los sentidos se vuelven más sutiles pero impregnadas de un color y de una fuerza sin igual.

Este año de sequia y falta de lluvias os propongo un pequeño ritual lleno de significado:

El lunes 19 a las 11 de la noche, sentados cómodamente en casa y de cara al este ponemos una caldera (olla de barro, cuenco de cristal) lleno de agua de manantial (sirve el agua mineral embotellada). Ponemos una vela flotante en forma de flor y realizando una pequeña meditación encendemos la vela. El fuego que arde en la Caldera Sagrada del Renacimiento nos traslada a los antiguos ritos ancestrales de la llegada de la Primavera. Pedimos, con todo nuestro corazón y toda nuestra energía que la lluvia caiga sobre nuestros bosques y valles, sobre ríos y manantiales. Una lluvia pausada y seguida que llene los acuíferos subterráneos, que caiga sobre árboles y flores. Una lluvia que limpie el aire de contaminación y empape la tierra para que la fecundación y las plantas puedan resurgir con fuerza. Visualizamos esa lluvia que nos moja a todos, nos visualizamos bailando bajo el agua, mientras las fuentes y los ríos cantan con el susurro alegre y burbujeante el agua. Sentimos toda su limpieza, toda la fuerza que prepara a la tierra para dar sus frutos y unimos nuestra energía en este pequeño ritual de bienvenida y petición del Agua de la Vida. Cuando sentimos que nuestra visualización ha terminado y que formamos parte del todo damos las gracias y dejamos quemar la vela hasta su consumición (siempre vigilándola).

elvira Freire

Elvira Freire, es  profesora  Tarot, runas y hierbas medicinales de la Escola Marilo Casals

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Un comentario el “PRIMAVERA (OSTARA)

  1. Molt bó Elvira i gracies. Glòria

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