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La mágica esencia de la Naturaleza

Desde la mas remota antigüedad el ser humano ha conectado, conocido y utilizado las plantas que se encontraban a su alrededor.  Desde que el hombre es hombre ha mirado a su entorno, y poco a poco ha ido conociendo todas las particularidades, vibraciones y utilidades que las hierbas y arboles tenían para su vida diaria. En los albores de la medicina, esta y la magia se encontraban estrechamente unidas. El Druida o la Bruja conocían las propiedades de las plantas que se encontraban en su hábitat natural y sabían como potenciar tanto sus poderes curativos como sus poderes mágicos.

Los milenios han ido pasando, y en la actualidad se ha mantenido, e incluso, en las ultimas épocas, se ha potenciado la parte medicinal de las plantas, conviertiendose la fitoterapia en una medicina natural de uso corriente entre todos nosotros. Pero el mismo paso de los siglos ha ido relegando y olvidando, debido a las persecuciones eclesiásticas y políticas, la parte aurica y vibracional de las hierbas. El recuerdo de la magia que se encuentra latente en todos los seres vivos, y con una potencialidad increíble en el mundo vegetal, ha caído en desuso. Perviven en la memoria histórica algunos pequeños rasgos y símbolos de lo que las plantas han aportado al mundo mágico, pero casi se ha mantenido como una tradición oral, costumbres de los diferentes pueblos de la Península enraizados en aquellas creencias familiares que se han convertido en costumbres.  Vamos a hablar de nuestras plantas, de aquellas que podemos encontrar caminando por la montaña o en nuestros jardines. No hace falta que vaguemos a través de otras culturas, nuestra flora es tan variada y maravillosa, que la mayoría de las plantas comunes que encontramos en nuestros campos y bosques tienen una impregnación mágica increíble y efectiva.

Hay un principio en la magia de las plantas: intercambiar nuestra energía con ellas y potenciar con amor sus propiedades mágicas. Pero también existe otro principio posterior, necesario para recuperar y elevar al lugar que les corresponde a estos seres vivos del planeta Tierra, a los que les debemos nuestra existencia; y es buscar en los recuerdos, en las historias de familia, en las costumbres de cada casa esa tradición oral que se encuentra desperdigada y que es el pozo de la sabiduría ancestral sobre hierbas y árboles. Volver nuestra mirada a las plantas es entrar en armonía con las fuerzas de la naturaleza, experimentar de nuevo multitud de sensaciones, de olores, de colores que se dispersan en nuestro entorno y reencontrar en nuestra vida un camino rodeado de sueños y de magia. Las plantas nos aportaran su amor, sus vibraciones y sus propiedades, tan solo tenemos que acariciarlas, sentirlas y dejarnos llevar por sus mensajes secretos a través de los senderos del conocimiento de la humanidad.

Shelley escribió: “¿Fue la planta sensitiva o fue aquella

en cuyas ramas se poso un espíritu

antes de que su forma exterior hubiese conocido la muerte

la que experimento ese cambio?

No puedo decirlo.

elvira Freire

Elvira Freire, es  profesora  Tarot, runas y hierbas medicinales de la Escola Marilo Casals

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