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La celebración de Todos los Santos y el día de los difuntos

La festividad de Todos los Santos y el Día de los Difuntos tiene una antigüedad de casi 3.000 años. El Hallowen, asimismo, procede de la misma tradición: El Samhain de los antiguos pueblos Celtas.

Con la caída de las hojas y la recogida de los últimos frutos (castañas, granadas, palosantos…) nuestros antepasados finalizaban el año. Siguiendo su calendarios solar-lunar, la Festividad se celebrabava  la segunda Luna Llena posterior al Equinoccio de Otoño (este año es la noche del lunes 29 al martes 30 de octubre). Para ellos el nuevo día comenzaba a la puesta del Sol, durante la noche se gestaba el nuevo día, y en este caso en concreto, el Nuevo Año Celta. Tal vez por ello consideraban que esta noche era una noche entre dos años, una noche especial en todos sus aspectos. El velo que separa los dos mundos desaparece, y los fallecidos pueden volver a sus hogares a celebrar la festividad con sus  seres  queridos. Es la noche en la cual el Sol vuelve al vientre de la Diosa, el Graal, la Caldera Sagrada del Renacimiento para regenerarse y volver a nacer en el Solsticio de Invierno. Es por ello que los antiguos pobladores de una de las tribus indoeuropeas que se instalaron en el oeste de Europa, festejaban la magia que se desprendía en esta noche tan especial.

La tradición se ha mantenido a lo largo de los milenios, hasta el punto que la Iglesia Católica, que en un principio había instalado esta festividad en el mes de mayo, se rindió ante la tradición del pueblo y cambió la fecha en el calendario Gregoriano el 1 de noviembre. Es decir, asimilaron y cristianizaron una de las fechas más importantes de los Antiguos Festivales Celtas. De hecho realizaron exactamente lo mismo con todas las 8 Festividades Sagradas de los antiguos Celtas.

Para nosotros esta es la noche de la castañada. La castaña es un fruto totalmente mágico, que aporta la protección (por su cobertura punzante),  la suerte para el nuevo año (si la llevamos en el bolso o bolsillo), y el amor entre los mundos por su forma de corazón.  También confeccionamos los “panellets”, que en la antigüedad se realizaban con harina de almendras y miel bien mezclados hasta obtener una pasta compacta y se cubrían con piñones. Los materiales son imperecederos, nacidos de la madre Tierra, y simbolizaban la inmortalidad del alma. Era un alimento altamente energético y que podían trasladar fácilmente. Así que en esta fechas se trasladaban al lugar donde se encontraban enterrados su antepasados para rendirles honor y recordarlos, ya que se creía que si nadie los recordaba vagarían perdidos entre los dos mundos. También ha seguido la costumbre de encender lamparillas de aceite o velas  para darles Luz y, posteriormente, cundo se invento la cámara fotográfica, se encendían ante su fotografía.

Las familias se reunían en la casa familiar y no salían en toda la noche. Se explicaban historias de aparecidos, leyendas o hechos” verídicos” que habían sucedido tal noche como esta. Asaban las castañas, comían los panellets y lo regaban con mosacatel de granadas (poner a macerar las granadas (el fruto) en moscatel tres días). Siempre se ha dicho que las granadas traen la fertilidad, la prosperidad y la suerte. La ciencia ha dado la razón en el primero de los casos: tienen una gran cantidad de estrógenos.

Y también las calabazas con una vela dentro formaban parte de nuestra tradición. Al anochecer las abuelas les daban una calabaza con una vela dentro para que la llevaran por las calles del pueblo, y se ponían en las ventanas y puertas, durante la noche, para mantener a los desencarnados negativos.

Tal vez, por todo esto, me gusta más nuestra Castañada que el Hallowen americano. Aunque herederos de una misma tradición, y con costumbres muy similares, sigo abogando por esas reuniones entre amigos y familiares para recordar, desde la alegría y el buen rollo, a los seres amados que nos han dejado.

De todas maneras, los celebréis como lo celebréis (Castañada, Hallowen o Samhain) recordar que podéis quemar todo aquello que queráis que dejar atrás de vuestra actitud, malos hábitos, sensaciones tristes y negatividades de vuestra vida, para iniciar el Nuevo Año Celta limpios y renacidos. (Recordar, no vale quemar a la suegra…). Por cierto, se considera una buena noche para consultar los oráculos.

Feliz Noche a todos

 

Elvira Freire, profesora de la Escola Mariló Casals

www.escolamarilocasals.com

 

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3 comentarios el “La celebración de Todos los Santos y el día de los difuntos

  1. Gracies Elvira. Bon Samhain. Carlos

  2. […] del origen de la festividad y como esta había evolucionado a  lo largo de la historia (clica aquí para leerlo). Ahora hare clip y abriré mi cajita de los recuerdos de la […]

  3. Hola Elvira, me ha gustado mucho. Yo también me quedo con la festividad de origen celta.
    Contando nuestras historias entre amigos, releyendo ese maravilloso libro que me has hecho recordar de G.A. Béquer.
    Con cariño Montse,

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