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Los misterios de la Luna

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La participación de los elementos inconscientes en nuestra vida

La mitología griega con su inmenso contenido de elementos  arquetipales nos ofrece una vez más un buen ejemplo de las atribuciones que podemos dar a los planetas en astrología, tal es la leyenda de Selene y Endimión. Este era un rey que en algún momento decidió retirarse a vivir como pastor y a observar los astros, se fue al monte Larmos y en su soledad se enamoró de la Luna. Todas las noches se dormía dentro o a la entrada de su cueva y esperaba la visita en sueños de su gran amor. Selene lo observaba desnudo y dormido y le correspondió en el amor. Así, dormido durante las noches, se amaron durante mucho tiempo.

Al andar del tiempo Selene, que no quería perder a su gran amor, interfirió con Zeus para que Endimión se mantuviera joven y hermoso como a ella le gustaba. Zeus le concedió a Endimión la oportunidad de no envejecer mientras se mantuviera dormido y éste, le hizo prometer a Selene que lo acompañase mientras el durmiera. Asunto resuelto, él no envejecería mientras estuviera dormido y en caso de despertarse, se sentiría feliz, pero ella no lo acompañaría hasta que no conciliara el sueño de nuevo. La historia no tiene final, todo parece indicar que Selene y Endimión se siguen amando en algún lugar de la Tierra.

Toda nuestra existencia tiene lugar en un continuo ir y venir entre la luz y la oscuridad, variación perpetua resultado de la rotación de la Tierra alrededor de su eje en presencia de la luz proveniente del Sol. El día y la noche, además de ser circunstancias inseparables de nuestra existencia también son estados de consciencia asociados cada uno a un astro celeste, al Sol y a la Luna. Por eso para acercarnos al significado Lunar, tal como parece indicar el mito, es apropiado hacer un recorrido por algunas experiencias humanas asociadas a la noche y al estado de consciencia asociado al sueño.

La Luna es mucho más evidente de noche cuando nuestra mente alerta u objetiva descansa y entra en acción una parte de nuestro sistema nervioso vegetativo o autónomo, que rige conductas automáticas de nuestros órganos internos. Por esta razón en  principio la podemos relacionar simbólicamente con nuestros patrones de conducta automáticos que toman el control durante el sueño. También durante la noche a través de los sueños afloran en forma de símbolos y fantasías elementos de nuestro contenido inconsciente que pueden alcanzar gran riqueza imaginativa. Por lo tanto, la Luna simboliza los aspectos de la psique no manifiestos de manera directa o en todo caso, presentes en un estado de poca conexión con el mundo objetivo o mundo exterior.

Los significados más importantes de la Luna se derivan del hecho de que actúa como un espejo reflejando la luz solar dando luz durante la noche, así de una manera tenue ilumina nuestra parte oscura. Por eso tiene que ver con facilitar el acceso a lo desconocido o a lo inconsciente.  Esta apertura a lo inconsciente es parcial y  variable, parcial porque nunca la Luna da tanta luz como para tener el mismo grado de consciencia diurno, y variable porque crece o decrece de manera cíclica, consecuencia de las fases lunares.  Se comprenderá la complejidad de este símbolo con relación a otros significantes del lenguaje astrológico.

Tener un lado oscuro es cualidad constante en todos los cuerpos del sistema solar con excepción del mismo Sol que es pura luz. Desde este punto de vista el planeta Tierra es privilegiado puesto que posee un accesorio reflector que la acompaña, esa es la Luna. Decir que la parte oscura es la parte inconsciente de la psique puede ser algo exagerado, porque debemos considerar varios niveles de oscuridad, desde los superficiales hasta los más profundos. De hecho existe una memoria a corto plazo y otra a largo plazo, más allá de esta última hay una memoria más profunda de difícil acceso, que solo viene a la luz en circunstancias muy especiales. Hay elementos que están en nuestra memoria que no saldrán nunca a la consciencia y otros que pertenecen a la memoria celular y se asocian incluso a la cultura y todo el desarrollo de la especie humana desde sus orígenes. La memoria funciona como un recipiente repleto de contenidos a varios niveles de profundidad, pero también existe la acción de recordar, o rememorar que consiste en extraer de allí contenidos para que participen o se integren a nuestra consciencia. La Luna en términos astrológicos funciona más como el ejercicio de extraer o a veces guardar estos contenidos, que con el recipiente que los contiene. Dependiendo del signo donde se encuentra la Luna existen diversas maneras de interactuar con la memoria y diversas maneras de introducir en ella nuevos elementos. Aquí tenemos un amplio tema de investigación y una idea para ser desarrollada.

Nuestra tarea como astrólogos no termina aquí, hemos planteado que podemos gozar de la observación objetiva de las cosas durante el día, pero esa visión consiente la luz del día viene acompañada sistemáticamente por una experiencia nocturna o por una participación respuestas inconscientes en diferente medida. Pero no solo la Luna varía la cantidad de luz que proyecta, sino que se presenta de manera creciente y luego de manera menguante. O sea, hay una parte del mes a lo largo de la cual la participación inconsciente aumenta gradualmente de cero a un máximo y luego otra en la cual el acceso al inconsciente se presenta de manera menguante, hasta retornar a su punto cero.  La Luna creciente es también intuición creciente o predominio gradual de las acciones intuitivas en las cuales se hace cada vez presente la razón. La Luna Llena es el momento de mayor ocurrencia de acciones irracionales como resultado de una apertura del contenido inconsciente de la mente humana y por ende mayor liberación de energías reprimidas. La Luna menguante es el camino por el cual vamos reduciendo el acceso al inconsciente y quitándole presencia al contenido de la memoria. Y finalmente la Luna Nueva que es cuando no hay Luna presente a ninguna hora en el cielo nocturno, es la ausencia de canales al plano inconsciente.

Este ciclo, descrito muy brevemente,  se presenta cada 28 días en el cielo y cada 28 años en la carta progresada. Determina características de personalidad por la ubicación de la Luna dentro de su ciclo, revela diferentes tendencias conductuales a lo largo del mes y también revela un ciclo importante de la vida que dura 28 años, en los cuales vamos pasando por las diferentes etapas. La fase lunar de nacimiento revela importantes preferencias en cuanto a la dinámica de nuestros procesos con participación de elementos no conscientes, dentro de estos procesos están incluidos las manifestaciones emocionales y nuestros sentimientos.

El estudio astrológico de la Luna se completa analizando su relación con el planeta Tierra, vale decir, la ubicación de la Luna en las doce Casas. Con todo lo dicho demostramos que un análisis completo de la Luna comprende tres enfoques, a saber: zodiacal, solar y terrestre. Cada uno de ellos revela importantes aspectos de nuestra personalidad y juega un papel importante en la astrología de pronósticos.

Antonio Polito

Antonio Polito di Sábato es profesor de Astrología de la Escola Mariló Casals y tutor del Curso Online de Astrología

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